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Amor

03.09.2015

Sólo por cumplir

“Me siento como un recipiente”. Eso me dijo una paciente que acudió a Centro Miintimidad a buscar solución a su problema. “Nunca he podido tener un orgasmo, siento como si mi zona pélvica no existiera, no logro conectarme con ella”, comentó.

Sólo por cumplir

Paula (los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de los pacientes), está casada hace cinco años y tiene un hijo de tres, inició su vida sexual a los 19 y tuvo sólo una pareja antes que su marido. Es una destacada profesional y entre sus actividades laborales y su responsabilidad como madre y esposa, siente que no tiene tiempo para ella ni para compartir en pareja.

Llega a su casa ansiosa por ver y compartir con su hijo y después de darle de comer y bañarlo espera a su marido para cenar juntos. “A las 11 de la noche estoy cansadísima, lo único que quiero es dormir y mi marido me espera sonriente para que tengamos intimidad sexual”, me contaba Paula.

Y a ti, ¿te parece historia conocida? Muchas veces lo hago y estoy pensando en cualquier otra cosa, es como si me estuviera mirando de arriba, totalmente desconectada de lo que estoy haciendo”. Paula estaba frustrada e inluso sentía que estaba siendo usada como un recipiente por su marido.

Iniciamos el tratamiento y trabajamos con técnicas de propiocepción corporal (sentido que informa al organismo de la posición de los músculos), para que vaya logrando conectarse con su cuerpo y, especialmente, con su área genital. Así, Paula aprendió de anatomía y logró reconocer en ella misma las diferentes estructuras de sus genitales.

Además, comenzamos a ejercitar su musculatura vaginal y del periné, para ir tomando más contacto con esa zona. Después de un par de sesiones fue explorando las áreas de mayor placer, conectando su mente y cuerpo con el momento actual y evitando pensamientos distractores. Al cabo de un tiempo  breve, Paula llegó feliz a Centro Miintimidad, contándome que había sentido su primer orgasmo.

Ahora empezaba el trabajo en pareja y, tanto ella como su marido, entendieron que tenían que permitirse momentos de calidad para compartir, aunque fueran con menor frecuencia de lo deseado por él.  Paula emprendió la tarea de ir guiándolo en cómo le gustaba ser abordada, seducida y estimulada. Al final del tratamiento, eran otra pareja, se sentían cómplices de este aprendizaje y lograron disfrutar de una sexualidad más plena, de calidad, placentera y espontánea.

No nos quedemos en el “deber cumplir la tarea” para satisfacer al otro, démonos permiso para nuestro propio disfrute y trabajemos por crear momentos de intimidad en pareja para tener una salud sexual satisfactoria y placentera.

Odette Freundlich
Directora de Centro Miintimidad
Kinesióloga especialista en disfunciones del suelo pelviano y sexualidad<
Centro Miintimidad
contacto@miintimidad.cl

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