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Fitness

10.07.2012

Conoce la dieta hiposódica, baja en sal…

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de sal de alrededor de 5 gramos, las personas en occidente consumen entre 8 y 15 gramos por día. Limitar el consumo de sal es indispensable para la buena salud. Existe evidencia científica que vincula la ingesta de sal con la presión arterial elevada, […]

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Conoce la dieta hiposódica, baja en sal…

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de sal de alrededor de 5 gramos, las personas en occidente consumen entre 8 y 15 gramos por día.

Limitar el consumo de sal es indispensable para la buena salud. Existe evidencia científica que vincula la ingesta de sal con la presión arterial elevada, lo cual representa un factor de riesgo cardiovascular.

Se estima que alrededor de un 50% de la sal que consumimos diariamente, proviene de la preparación de comida o de la sal que agregamos en la mesa.

Según explica Valerie Engler, Bioquímica y Magister en Nutrición de ILSI Sur-Andino, los niveles de sodio en el organismo están determinados por el equilibrio entre la ingesta y su excreción por el riñón: si la ingesta está aumentada y su excreción disminuida afecta el equilibrio de electrolitos celulares. El sodio intracelular facilita la entrada de calcio con el consiguiente aumento de contractilidad en el músculo liso y aumento de la resistencia vascular periférica. Las personas con predisposición genética a desarrollar hipertensión tienen que tener aún más cuidado con las cantidades de sodio que se ingieren.
¿Cómo darle sabor a las comidas sin adicionarle sal?

Es posible que en principio la comida sin sal no agrade tanto y que la encontremos algo insípida, no obstante, siguiendo los consejos de la especialista podemos darle a nuestras preparaciones un gran sabor y hacer saludables.  El sabor salado es un sabor adquirido, el cual puede ser “reeducado”. Se dice que en dos semanas ya nos acostumbramos a comer sin sal.

Según explica la especialista de ILSI Sur-Andino,  el sabor de las comidas se asocia generalmente con su contenido de sal, sin embargo, existen algunas trucos para suplir o reemplazar su uso en la comidas. Entre  ellos algunos alimentos que aportan acidez como el jugo de limón y los vinagres; los picantes como la pimienta, la cebolla y el ajo, y los aromáticos como algunas hierbas (orégano, perejil, laurel, etc.), ideales para darle sabor a las preparaciones.

Agrega que el sabor también depende mucho del tipo de preparación que le demos a la comidas. Por ejemplo, la carne a la parrilla, las verduras cocinas al vapor y los guisos son más sabrosos que otras preparaciones. Las técnicas de cocción también son importantes; por ejemplo, al saltear zanahoria o cebolla en un poco de aceite va a producir que se liberen más sabor que si se hierven o cocinan en agua. Por eso es conveniente saltear primero las verduras que aportan sabor (siempre en POCO aceite) y luego cocinar el resto de los alimentos.

Además no es recomendable sobre cocinar los alimentos, especialmente las verduras, ya que perderán su consistencia y también su sabor.

Señala  que los alimentos bajos en sodio como las verduras, las legumbres, los frutos secos o las frutas, son ideales también para realizar una dieta hiposódica.

Para Engler, lo más importante es un cambio en los hábitos alimentarios y realizar actividad física. Aclara que la preferencia por el sabor salado es adquirida y que disfrutar del sabor natural de los alimentos es totalmente practicable.

Finalmente señala que hay que tener cuidado con los productos “light”, ya que por estar etiquetados como tal, no quiere decir que sean bajos en sodio.

Alimentos que se deben restringir

– La sal: por cada gramo de sal ingerido (1/3 cucharadita de té) estamos consumiendo 400 mg de sodio.

– Fiambres y embutidos,

– Caldos y sopas deshidratadas.

-Las conservas y enlatados.

-Los quesos blandos y de mayor maduración.

Finalmente, Engler aclara que  hoy existen en el mercado una gran variedad de productos reducidos y bajos en sodio que son buenas opciones para quienes deben controlar su ingesta, pero que antes de consumirlos es importante leer con detención su etiquetado nutricional y fijarse  bien en su aporte de sodio. Se debe tener cuidado en las unidades en las cuales se presenta, ya que algunos fabricantes la mencionan en gramos y no en miligramos, lo que hace parecer que en realidad presenta menor cantidad de sodio.

 

 

 

 

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