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Fitness

05.11.2015

Una lesión, ¿una condena?

Una buena amiga lleva tiempo con dolor de espalda, a veces se le agudiza un poco el dolor y otras tantas lo mantiene a raya o a estas alturas está acostumbrada a vivir con un poco de dolor. De hecho, muchas veces cuando le pregunto cómo está, me contesta que le duele “lo normal”, sin darse cuenta que lo normal en realidad ¡es que a uno no le duela nada!

Una lesión, ¿una condena?

Comenzó a hacer actividad física en un gimnasio, pensando que al empezar a moverse sus problemas de espalda se acabarían y fue peor, su dolor aumentó. Con eso aumentó también la frustración e impotencia. Al fin había decidido hacer algo al respecto y le salía “el tiro por la culata”. Terminó consultando a un traumatólogo y recién le diagnosticaron una hernia en la columna lumbar. Me llamó desesperada, súper asustada con el diagnóstico y sobre todo con el pronóstico. Las fantasías en su cabeza eran enormes! Pensó en ella rígida, con dolor eterno y sin hacer nunca más ejercicios…¡condenada!

Es muy importante consultar a un especialista y tener un diagnóstico claro y preciso. Y luego es vital comenzar el trabajo con un kinesiólogo para reeducar patrones de movimiento. Hay que aprender a conocerse, aprender cuáles son las alteraciones que pueden perpetuar la lesión y aprender a corregir posturas viciosas y alteraciones dinámicas.

Esta es la esencia de la kinesiología que significa “ciencia del movimiento”. Es un proceso, lo sé, pero es un camino que se recorre  en compañía, que tiene varias aristas, donde se van adquiriendo herramientas que se pueden traspasar a la vida diaria y donde puedes llegar a hacer una vida súper normal.

Una lesión no es por ningún motivo una condena. Hay opciones, hay alternativas, lo veo a diario.

¡Suerte!

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