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Fitness

23.03.2016

Deporte en la mañana

Una de las razones por las que decimos que no podemos hacer ejercicio es el tiempo. Es decir, tiempo no tenemos. Y es que si hay alguien con tiempo de sobra por ahí, que no sea malvado y reparta un poquito.

Deporte en la mañana

Y cuando hablamos de ejercicios y nuestras agendas súper apretadas, es fácil que dejemos esto en el apartado de “hoy no puedo”.

Si lo dejas para último momento o cuando tengas un espacio en el día, es difícil que lo logres. Por eso yo particularmente hago ejercicio bien temprano en la mañana. Antes que el mundo y mi mente se dé cuenta de lo que está pasando, yo ando haciendo ejercicio en la sala de mi casa.

Fácil no es, pero es una rutina que adquirí hace años y me trae beneficios: lo puedo hacer cuando nadie me molesta (sólo mi gato y él es muy bien portado), no se me atraviesan las demás obligaciones en mi agenda y, como lo hago en mi sala, la verdad es que no me importa mucho si tengo cara de loca trasnochada.

Pararme temprano fue un hábito que adquirí con el tiempo y sí, siento que soy una “morning person“. Si quieres probar esto, pero todavía dices “ni muerta”, aquí te doy unos tips para poder levantarte temprano a sudar:

-Deja tu ropa de ejercicios al lado de la cama, lista para el ataque. La madrugada no es hora de elecciones. Si te pones a buscar el top y los zapatos, ya perdiste. Sea en tu casa, en la calle o el gimnasio, deja todo en la mesa de noche para que te lo pongas apenas te levantes. ¿Vestirte sin bañarte? Bueno, la verdad es que vas a sudar, no a un desfile de modas.

-Pon la alarma un poco lejos de tu cama. Suena terrible pero funciona sobre todo para las adictas a darle al botón de 5 minutos más. Si pones la alarma en un lugar donde tengas que levantarte de la cama, es más fácil que te levantes y salgas de eso.

-Ten lista también tu rutina de ejercicios. Como yo hago ejercicio en la casa, planifico qué me toca cada día. ¡Y si vas a hacer ejercicio en gimnasio también tienes que tener esa planificación! Los primeros días de esta rutina no vas a tener la mente tan clara como para acordarte qué tienes que hacer. Ponla por escrito y la dejas preparada.

-Deja que tu cuerpo se acostumbre. No es algo que vas a poder sentir de la noche a la mañana. Yo llevo 10 años haciéndolo y todavía hay días que suena mi alarma y digo “¿por qué tengo que hacer eso?” pero cuando ya me meto en mi rutina, las endorfinas ruedan y se me olvida todo. Estoy lista y llena de energía para enfrentar una nueva jornada, y tu también lo puedes estar.

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