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Mujer 3.0

26.02.2015

Mi reencuentro con el mar

A veces dejamos de lado muchas oportunidades sólo por no atrevernos a romper nuestros propios esquemas.

Mi reencuentro con el mar

Cuando era chica iba a veranear a Tongoy, después más grande fui varios años durante todo el verano a Hornitos. El mar era parte de mi vida , saber que si estás bañándote nunca puedes darle la espalda, conocer el ritmo del mar era vital para saber el tamaño de la ola, correr para capearla, pegarse un revolcón por no alcanzarla, bañarse y disfrutar todo el día hasta quedar arrugada o con los labios morados.

No sé en qué momento dejé de hacer esas cosas. Hay muchos adultos que no se bañan en el mar o lo hacen versión flash, se meten y se salen para no morir de calor, pero de nadar, disfrutar y capear olas ¡ni hablar!

Este verano iba como los anteriores, un día cualquiera me metí al agua pensando en salirme al tiro porque yo “siempre lo hago así”… Y de repente tuve ese segundo de pausa y lucidez, ese segundo de conciencia y silencio interno donde se abren otras opciones en la vida y donde uno decide actuar según lo que siente en el momento, sin dejar que la tradición y los rótulos te atrapen y te quiten libertad. Entonces noté que el agua estaba exquisita y comencé a disfrutar. Me bañé como una hora, nadé y me zambullí bajo las olas como en los viejos tiempos, sentí el mar en mi cuerpo, con su abrazo y su fuerza de una manera muy especial. ¡Fue toda una experiencia!

Agradezco ese segundo de lucidez, ese “alcachofazo” que te remece de pronto… tantas veces en la vida actuamos rápido, reaccionamos como formateados y no nos damos otras alternativas a nosotras mismas, sin querer y sin ninguna conciencia limitamos nuestro mundo, nuestras opciones y nuestras experiencias dejando de sentir y dejando de disfrutar.Si eso pasa con un simple baño en el mar, ¡imagínate como pasa en la vida!

Espero que estas vacaciones hayas tenido alguna oportunidad de romper tus propios esquemas dándote a ti misma una oportunidad…si no es así, ¿qué esperas?

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